El camino entre dos puentes es el de las cabras, inhumano en algunos trozos.
Hemos cogido ese camino a lo largo de la tarde y quizás ahora las entendemos un poco mejor.
Al llegar al segundo puente, el azar nos llevó a un pescador, hijo de pastor y musico a la vez. Confiamos ahora un poco más en el destino.
Lo demás, lluvia y más lluvia, una garza y una rapaz, higado de cerdo encebollado de la matanza de antes de ayer, chupitos de aguardiente con miel y la mitad de un partido de futból en la tele de un bar del pueblo vecino de Nodar.
Luis
23 marzo 2006
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